11/20/2006

 

abrir la boca e iluminar manhattan


No se trata sólo de la sonrisa, ¡pero qué sonrisa! Abrir la boca e iluminar manhattan, podría titular esto que escribo. Pero ya digo: si fuera únicamente la sonrisa... Bastaría entonces con imaginármela durante esos momentos en que me enseña su rostro más serio, enigmático, pasota tal vez. No debería, porque tengo ya muchos kilómetros en el alma, pero he de admitir que cuando ella no sonríe se me apaga la luz de las ilusiones. Y también que cuando ríe me siento feliz. Tanta confesión anda lejos de irritarme, más bien me purifica y es sin duda lo que necesito. A un suspiro apenas de cumplir esos temidos 30, este corazón ha subido y bajado ya demasiados kilobytes, esconde troyanos y va a petar por falta de memoria RAM. Le urge un reinicio, una defragmentación y una cura intensiva a base de miles de sonrisas como la suya. ¿Alguien propone algo?

11/11/2006

 

esperando a godot

No venderé mi alma al diablo, demasiado hipotecado tengo ya este corazón extrañamente blando (¿o mejor decir maleable?), extrañamente duro al fin y al cabo. Señor hielo, señor fuego, narrativa de cómic, situaciones cómicas, una película, unos labios, una gran mujer. ¿Enigma o desdén? Je. Será apasionante comprobarlo, si me veo capaz. Porque la verdad es que... Un sábado se ha quedado con mis suspiros y Godot no sabía en que se metía cuando te conoció.

11/05/2006

 

Renovarse o morir

"Doctores tiene la iglesia", anuncia un refrán que, casi sin darnos cuenta, nos intenta meter en la cabeza unas connotaciones absolutamente reaccionarias. Doctores e iglesia, institución humana multiplicada al cuadrado por institución divina... Al fin y al cabo, despojado de sacralidad, la frase no es sino una negación extrema de palabras que nos han hecho un poco más libres en este siglo XXI: modernidad, democracia, evolución. No es más que una vuelta, cubierta de eruditismo, al antiguo régimen: no se renuevan las generaciones, ni tampoco las creencias. Enrocados en su vanidad, estos pretendidos doctores siguen ejerciendo de tapón insalvable para aquellos jóvenes que pretenden mejorar su profesión de médico, abogado, ingeniero o periodista.
No son maquiavélicos, aunque lo pretendan. La conspiración, tal y como la entiende la historia, es una forma de revolución que necesita de innovar, y para eso no les llega con su limitada competencia. Simplemente, se defienden con el fundamental apoyo de cimientos que ellos mismos inventaron o impusieron, y lo hacen como gato panza arriba con uñas ajenas. Esas uñas, esos cimientos, que pronto serán los nuevos doctores en las mismas iglesias. La misma mierda con fecha de caducidad, porque el tiempo pasa más rápido para aquellos que sólo miran hacia atrás. Renovarse o morir, sí. Lo siento, doctores. Lo siento, iglesia.

11/01/2006

 

El tercio de los sueños

Cuando se despertó, ella aún mantenía una mano sobre mi espalda. "Le queda bien", pensé, "hacemos buena pareja". Sus ojos verdes aún entreabiertos y una sonrisa de satisfacción contenida me revelaron que se lo había pasado bien aquella noche y, lo que más me alegró, que aún se encontraba a gusto conmigo. La frase "mierda de trabajo, que me obliga a estar allí hasta en los días de fiesta", se repitió en mi mente como una cantinela desde que me duchaba hasta que la dejé a la puerta de su casa con un abrazo largo y sentido. "Mierda de trabajo", me dije una y otra vez en el camino hacia el curro, "mierda de trabajo", suspiré cuando recibí su contestación a un sms de cariño. Cansado por los excesos de la noche, expectante ante el "¿Cuándo la volveré a ver?, satisfecho por la ilusión que precede a la virtud y la dicha enorme que significa enamorarse. Con tal disposición tecleaba cuando recordé una de las conversaciones que había tenido con ella durante esos maravillosos momentos juntos. Me contaba sus sueños, una traca de flashes en apenas seis horas de estado catatónico, un montón de episodios surrealistas que no acierto a reproducir con la más mínima precisión. Me contaba sus sueños sonriendo, y yo soñaba despierto, buscando en el mar de sus pestañas, alimentando mis ganas de estar con ella una semana o un mes más. Quién sabe si no una eternidad.

10/30/2006

 

Los aviones

Por qué quiero dormir y soñar con ella, mientras por afuera pasan los aviones. No quiero que se termine. No quiero que me abandone".
Frases prestadas por Andrés Calamaro, al que los años han ajado la cara y el corazón, nunca el ingenio. "Los aviones" se llama la canción del poeta argentino, y su uso en este escrito no responde a ningún motivo romántico. Veo la contraportada de El País, 30 de octubre de 2006, y me sorprende que no me sorprenda una noticia con el titular que sigue: "Secuestrados en el avión". Atención a la historia, de perfil absurdo y casi surrealista: Un puñado de valientes pasajeros de Air Madrid con vuelo de salida en la capital de España y llegada a Mallorca (escala en Mahón) pasaron toda una noche noche metidos dentro del avión en el aeropuerto de Valencia. ¿Madrid, Mallorca, Mahón? ¿Valencia? ¿Hoteles? ¿Avión? ¿Estamos todos locos?
Estamos todos locos, sí, si seguimos tomando aviones de Air Madrid después de las que está montando dicha compañía de bajo coste. A saber, las que se han conocido por los medios, al menos: vuelos retrasados para un día o dos días; cancelaciones por doquier; sospechas de no volver a puerto cuando, habitualmente parece, falla uno de los motores; noches de secuestro como las de Valencia... De momento, la empresa de marras aparece como la única 'oveja negra' en la cada vez más extensa lista de 'low cost' europeas; esas que, afortunadamente, aún no se han visto salpicadas por la reciente oleada de accidentes aéreos que escandalizaron a varias compañías rusas e indias y también a alguna suramericana.
Mahón, Madrid, Valencia, Aviones-hotel y motores de Raikkonen. El mundo es un pañuelo y nosotros, sus mocos, pensarán los lectores que alberguen unas gotas de sentido común en el alma. Si Dios existe, es grande y está arriba, que vaya preparando las manos para agarrarlos por las alas. Si no, los aviones no pasarán por afuera: nos caerán encima cualquier día.

 

Action without action. Sígueme desde ahora.


Vacía tu mente, déjate llevar. 'Action without action', filosofía taoísta en esencia. Sin comunismos, sin Bush, sin Sadam, sin Bin Laden. Actuar con la mente y las palabras, predicaría el autor de este blog en sus sueños. Más allá de la ira está la adaptación, más allá de la luz hay mucho más que sombras. Viva el gris y abajo los que se conforman con ser grises. Aquí, un blog, o bloc, como prefiráis llamarle, para contar historias sin pensar en ideologías ni filosofías, con la tranquilidad que da una conciencia limpia, la tolerancia de los dioses, la sabiduría de los que ya no tienen nada más que demostrar. Un bloc para la reflexión pacífica y sin condenas, para el no-descarte, abajo los totalitarismos políticos o ideológicos. Be water, my friends, como Bruce lo fue mientras duró su existencia. Be water y sed buena gente del siglo XXI. Un BMW puede dar la felicidad. Y quitarla, también.

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